Thom Yorke lanzó de sorpresa su nuevo álbum, titulado Tomorrow’s Modern Boxes. Este evento fue noticia por dos razones: i) Thom Yorke es el vocalista de Radiohead, ii) el álbum fue lanzado a través de Bittorrent por 6 dlls. El cantante pretende motivar un cambio en los modos de la industria de la música. Es bien conocido que el artista muchas veces no goza de la compensación debida por su obra. Yorke y otros ven esta situación como una alarma y quieren responder a ella ejerciendo máxima libertad artística y de distribución. Radiohead ya lo había hecho anteriormente con In Rainbows, que lanzaron a un costo opcional a través de su página de internet.

Sin embargo, el propósito de esta entrada no es ahondar en los males de la industria. El propósito es la reflexión musical. Thom Yorke y su equipo se han caracterizado por su visión única, a veces futurística, de la música. Kid A sigue sonando alienígena a más de una década después de su concepción. En Tomorrow’s Modern Boxes, Yorke práctica esa cacofonía con la que logra desconectar al sujeto del contexto. Como en otras de sus obras, el yo lírico se presenta como un intruso, atrapado, claustrofóbico y a la vez profundamente simbiótico. Si bien la disonancia de la letra y la música son la raíz del conflicto, de una dinámica pásiva, a veces la voz y la música son indistinguibles. Es decir, el autor termina siendo su entorno. Más potente es este ejercicio al ser la música en su mayoría proveniente de una computadora. Thom Yorke extiende esa ambivalencia hacia la simbiosis entre tecnología y humanidad. Las músicas se entrelazan y a cada cambio de ritmo significativo lo nombra diferente. No obstante, el álbum no existe que sino como el todo.

¿Acaso son estas cajas modernas del mañana los instrumentos musicales que se habrán de usar?

¿O somos los humanos estas cajas?

Es posible que la distinción no exista. Es posible que en estas cajas encontremos los simbiontes del organismo del mañana. Los humanos como portales de lo mecánico. O al revés.

Aprovecho la ocasión para compartir extractos de un ensayo presentado en un contexto muy diferente que tiene que ver un poco con MOOCs y otro poco con mis reclamos sobre el desbalance de los beneficiarios urbanos.

“(… ) En varias ocasiones se tocaron ‘aquellos’ temas de difícil consenso en la opinión pública, pero siempre con la humildad de la postura dubitativa, quizá ya una característica inherente al método científico. Quiero resaltar en particular el uso de “la ciencia para tomar mejores decisiones”, y el material adicional referente a la complejidad, el complejo de Dios y el ensayo y error; pero no solo a nivel conceptual, sino de aplicación. De hecho, este ensayo trata de urbanismo y ciudades, mi área profesional, en particular de cómo entenderlas, sus bondades y problemas, para diseñar mejores ciudades o hacer cambios. Pero no pretendo dar un discurso con un enfoque especializado. Más bien, propongo una serie de reflexiones que comienzan con la acción personal. (…)

“Antes de adentrarme a la exposición de estas reflexiones – que he sintetizado y que explicaré más adelante en cuatro niveles de participación -, es necesaria una introducción más apropiada al tema del urbanismo, que es la ciencia y disciplina destinada al ordenamiento territorial y la planeación de ciudades. (…) El investigador urbanista ha implementado, en las últimas décadas, metodologías de análisis y planeación que le han ayudado a trascender los dogmas de diseño y planeación económica que habían planteado los filósofos de la revolución industrial, y en algunas regiones, de tiempos mucho más atrás. Incluso en este momento, teóricos de arquitectura, historia y economía siguen proponiendo nuevos sistemas de planeación de la ciudad ideal. (…)

“Ahora, como uno se podrá imaginar, existen muchos criterios se pueden utilizar para analizar las ciudades, desde el punto de vista del planificador o diseñador urbano. Un método que engloba la mayoría es el análisis urbano, que se compone del medio físico natural y medio físico artificial. Ambos se entrelazan como si fueran un tejido, conformando los elementos de imagen urbana. (…)

“Pero el análisis urbano sólo responde a la descripción de las características físico-espaciales de la ciudad, dejando de lado otros aspectos muy importantes que le dan causa, o que son efecto, de esas características. Para un economista, un político o un sociólogo, analizar una ciudad requiere más la descripción de las características no materiales, es decir, financieras y humanas, como el medio socioeconómico, político y el tipo de comunidad. La historia y otras ciencias sociales, en conjunto con la ingeniería civil, ambiental y la arquitectura, suelen proporcionar criterios empíricos y metodologías para analizar, desarrollar y mejorar ciudades. (…)

“La disciplina de la historia, por ejemplo, enseña que las ciudades comenzaron a la vez que la agricultura, cuando el hombre empieza a aprender como manipular su entorno – el nacimiento de la civilización. El  método que usa es la observación de vestigios arqueológicos, arquitectónicos y geológicos. Más tarde, al revisar la época clásica, los investigadores pueden basar sus conclusiones en el análisis de documentos escritos. (…) Fue en Alejandría, durante el período helenístico, donde podemos decir que nació la experimentación sistemática para probar ideas. Fue en la Roma Imperial que la ingeniería civil tuvo su mayor avance, para equipar con infraestructura, servicios, drenaje y suministro de agua a la ciudad, así como la edificación de los anfiteatros y templos más impresionantes. No cabe duda, entonces, que la vida en la ciudad ofrece la oportunidad de avanzar el conocimiento de cierta manera que la vida rural y nómada no ha conseguido, hasta donde la historia sabe. (…)

“Sin embargo, a pesar del creciente número de especialidades, el desarrollo tecnológico, la asociación que existe en el imaginario colectivo, de que riqueza e intelecto son cualidades de los habitantes urbanos, existen dudas sobre las bondades de la ciudad. (…) Algunos consideran que la forma que han tomado las ciudades, ya sea por diseño, por evolución histórica o por espontaneidad, no son a largo plazo benéficas para la sociedad. Las ciudades más ricas y pobladas presentan altos niveles de contaminación, congestión, densidad de población y en algunos casos, una gran diferencia de clases y poca confianza entre sus habitantes. Existen planteamientos fuertes a favor y en contra de volver a lo básico o volver a implementar la soberanía energética y alimentaria dentro de las ciudades. (…)

“Las ciencias interesados en el desarrollo sustentable han relacionado los problemas ambientales con el aumento descontrolado de la población, las técnicas de agricultura que erosionan el suelo, la debilidad de los gobiernos, la sobreexplotación de recursos no renovables, o de renovables más allá del tiempo de recuperación necesario, entre otras cosas. Algunos radicalmente señalan que la misma idea de vivir en la ciudad es nociva y antinatural, debido a que tiende a agrupar a un número considerable de personas en muy poco espacio geográfico, obligándolos a organizarse y competir por un suministro limitado de recursos. En su lugar proponen un retorno al campo. (…)

“Esta bifurcación de propuestas es muy interesante de discutir. En lo que me concierne, la aplicación de esa postura dubitativa es de suma importancia. Propongo que esa duda permee en cuatro niveles de alcance y participación (…). Estos cuatro niveles propuestos reflejan mis meditaciones sobre el tema y tienen como objetivo ayudar a los ciudadanos a reflexionar sobre sus ideas, prejuicios y actitudes en torno a sus opiniones y conclusiones sobre qué es lo que deben hacer para resolver los problemas de su ciudad. Me gusta pensar que la propuesta se entienda como una síntesis, pues está construida sobre otros modelos creados en el pasado. Los cuatro niveles son los siguientes:

“Primero, a nivel personal, pienso que como habitantes de ciudades debemos preguntarnos: ¿qué conductas practico que pueden estar afectando negativamente toda mi ciudad? Esto requiere una capacidad de madurez y observación que rompan los condicionamientos y paradigmas. (…) Por ejemplo, la mayoría del consumo de agua y el gasto energético, proviene de la producción de alimentos (agua virtual) . ¿Implica esto que debo evaluar mejor cual es la mejor alimentación? ¿Cuidar mi propia huella ecológica y mi alimentación, aunque sea bajo suposiciones heurísticas, podría mejorar mi salud y reducir mi impacto? ¿Qué tanta diferencia puedo hacer con mis acciones?  En este nivel, el conocimiento del propio ser es fundamental. Es propicio alcanzar integridad y congruencia, buscando la salud física y mental para beneficio del yo como individuo. Me atrevo a suponer que el cumplimiento de ese primer paso conseguirá inspirar a otros, al enseñar con el ejemplo. (…)

“Segundo, a nivel familiar, puede ser que debamos plantearnos qué elementos valiosos existen en la educación que he recibido de mis padres o tutores. Requiere aceptación de la vida que nos tocó, así como franqueza al comunicarnos, y por lo tanto una implacable inquietud por mejorar nuestro modelo de comunicación actual, el cual es en gran medida una imitación de nuestra cultura. Por ejemplo, podemos buscar eliminar todo el lenguaje violento y procurar un lenguaje que evite ambigüedades y malas interpretaciones. Esto desde luego trasciende la familia, pero si la infelicidad se da en el hogar en principio, (…) tendemos a transferir las emociones negativas a nuestro alrededor y esto a nivel ciudad se traduce en habitantes estresados y desdichados, que nunca podrán llamar hogar al espacio físico que comparten con su familia. Entonces también habrá que preguntar, ¿es mi familia feliz? ¿Qué necesidades básicas les faltan? ¿Como puedo contribuir en el hogar y alcanzar la independencia? En este nivel, la inteligencia emocional y la confianza son necesarias para transmitir cariño y respeto de manera natural. El amor familiar es una motivación sana para todos sus miembros.

“Tercero, a nivel comunitario, conviene cuestionar, por ejemplo, qué tanto influye que desconfíe de mis vecinos y no establezca relaciones. Mi país, y probablemente el tuyo, sufre una terrible violencia que, si realmente se aplica el conocimiento generado hasta ahora por las ciencias conductuales, tiene raíces en la familia y se contagia en la comunidad. Podemos pensar que la ciencia podrá desarrollar tecnología para hacer mejores cárceles, mejores policías o métodos más eficaces de detección criminal. Pero castigo no es prevención. Se ha notado que, en la sorprendente mayoría de los casos, los más violentos fueron víctimas. Los indicadores geográficos muestran que los distritos urbanos más pobres son los más violentos.  Se considera que la gente con menor educación es la más propensa a delinquir. ¿Es entonces científicamente sostenible aseverar que el castigo y la prohibición son la forma más efectiva y sana de conseguir el orden social? ¿Es sensato ver todo en cuestiones de bien o mal, normal o anormal? En este nivel, la identidad y la integración comunitaria son cualidades deseables. Para lograrlo, debe existir comunicación y confianza entre los vecinos, o bien, los miembros de una comunidad con características similares. Si acaso uno no comparte esta visión colectivista, puedo sugerirle a los individualistas que la visión de grupo a largo plazo podría ser la mejor opción para la supervivencia y mantenimiento de los intereses particulares.

“Y cuarto, a nivel supracomunitario, por ponerle algún nombre a aquél nivel de organización social que trasciende la comunidad: la ciudad, el país, el planeta. Quizá éste es el que menos se comprende, ya que como humanos hemos creado barreras artificiales para dividirnos en países, estados y otras manifestaciones implícitas de violencia, cuando compartimos un mismo planeta con una cantidad finita de recursos. Entonces, hablar de identidad e integridad a nivel comunitario es importante pero no contradice la identidad e integridad a nivel supracomunitario. Por cierto que a este nivel, considero que vienen las preguntas más interesantes. Por un lado, están las preguntas relevantes al entendimiento, que circulan en torno a la siguiente: ¿Cómo podemos medir o evaluar algo tan complejo? Y por el otro lado, están las preguntas relevantes a la acción: ¿Es mi rol como ciudadano esperar que otros resuelvan los problemas o debo volverme más activo en la participación? ¿Existirán algún día políticas, modelos o tratados que resuelvan todo de una vez? Bien, si no es así, más valdría recordar que la ciencia nos enseña a adoptar una posición humilde de duda. En el nivel supracomunitario, quizá no existe una panacea y quizá debamos atenernos a soluciones parciales. Pero podemos seguir intentando hasta dar con una solución de fondo.  (…)

“En términos generales, ésta es una visión para el entendimiento, diseño y transformación de la ciudad. Nótese que el diseño y la transformación no parecen estar separadas, pues he de concluir que las soluciones parciales son de suma importancia para sostener los ideales de la planeación a nivel macro. De hecho, parte de la responsabilidad del diseñador es aceptar con humildad la posibilidad de transformaciones espontáneas (como los sistemas auto-organizativos), que han evolucionado por sí mismas respondiendo a las múltiples variables que quizá nunca lleguemos a entender en su totalidad. Tanto el diseñador como el que quiere hacer cambios, tienen intereses similares y la configuración de pasos para operar un modelo de observación podría conciliar las visiones separatistas, paradigmáticas y radicalizadas, hacia fines más útiles.

“Ésta propuesta es incompleta, sin embargo, pues no está exenta de deficiencias. Aunque las afirmaciones de participación a nivel personal y comunitario están en lo general probadas, el nivel familiar requiere una participación y transformación que no puede darse sin cumplir, primero, la difícil tarea de aceptar y tolerar. Además, cada familia en cada etnia tiene diferentes costumbres y predicar cualquier nuevo paradigma puede toparse con resistencia. Y en cuanto al nivel supracomunitario, las cosas se tornan más difíciles y se salen de control. Lo que sucede es que, nunca podremos estar cien por ciento seguros de verdades absolutas, sobre todo cuando intervienen muchas variables. Esto puede volver a la gente nihilista o apática, pero desde luego esto no es lo que sugiero. Más bien, ofrece la oportunidad de aventurarse a la innovación y probar nuevas cosas, por medio de ensayo y error. (…)

“Quiero concluir, entonces, que la jerarquización y ordenamiento del conocimiento generado por varias ciencias, debe sintetizar acciones concretas en los cuatro niveles propuestos. La duda cautelosa sobre los modelos y cosmovisiones contemporáneas son esenciales. (…) Rescato la declaración de Tim Harford sobre el tema, quien dijo que “…hasta que no escuche a políticos diciendo que quieren resolver los problemas sociales, la salud, la educación, que no tienen idea de cómo hacerlo pero que tienen algunas ideas y las probarán, y si no funcionan probarán otras; será entonces que dejaré de insistir en el ensayo y error.”

(Sobre el entendimiento de las ciudades como sistemas complejos, 2013).

Space syntax

En el cielo de la Ciudad de México este verano se veía el fulgor de Tlaloc, sesgado tras las cenizas de un dios naciente: el temerario IMECA. Nuestra capital se erige sobre un suelo inestable, vacuo y movedizo. La urbe late al compás de la sedimentación y los antiguos amigos que alguna vez fueron paralelos hoy se encuentran en trayectorias contrarias: la ciudad de México es nuestra pequeña Pangea.

Allí uno encuentra lo mundano insurreccionarse contra el sentido eterno que llevan tatuadas las ruinas de la modernización, las cicatrices de la evangelización y  las sombras de mesoamérica. La rutina se transporta en serpientes de tierra. Esos feraces reptiles que perforan el tiempo y que con su místico esqueleto mecánico traducen nuestras vivencias en miradas y cabeceos. Dentro de estas bestias de tierra uno se gana la vida con el antiguo oficio del trueque y cuando se está dentro se traspasan el espacio y las clases; esclavos y tlatoanis respiran el mismo aire encerrado. Cuando uno asciende del subterráneo, se encuentra con la verdadera insurreción: la gente haciendo suyas las calles. Viven y desviven el escenario folcórico que ha cedido su otredad para llenarse del espíritu humano.

cielo

A lo alto: el cerro del chapulín. Éste como muchos otros lugares de esta ciudad alberga artefactos en los que personajes de nuestro país dejaron su tacto impreso en sudor o sangre. Ella es toda un museo, con maravillas de la historia que guarda en pedestales y rincones. Algunos iluminados por el haz del recuerdo y otros en la penumbra del olvido. En las calles estrechas, amplias, sucias, limpias, oscuras, iluminadas y transitadas no faltan los taxis. El oficio de estos últimos es traducir el caos a lenguaje universal y entregarlo en mensaje encriptado. La traza humana intersecta la urbanidad de azul y rojo llenando las arterias de los automovilistas que con habilidad olímpica recorren la ciudad. El paseo lo hacemos oficialmente, es decir por la banqueta, o bien instintivamente: seguimos vectores que reverberan en las huellas de la costumbre.

calle

Al final los caminos convergen en la tierra donde se creo el tiempo. Una calzada que atraviesa una ciudad de piedra. El peso de lo eterno se vislumbra en un camino habitado por fantasmas del comercio ambulante. Recorremos el horizonte, el vertical y la hipotenusa correspondiente para llegar a la cima del titán. Al llegar arriba uno supera al dios IMECA y se siente un poco más cerca de Tlaloc. En la piel nos roza el humedo algodón de las nubes y el sigiloso suspiro del tiempo.

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Verano de elecciones en Baja California y a tres semanas de la celebración pública que representa salir a votar, es inevitable abordar el tema de alguna u otra forma.  Lo bueno, lo malo y lo feo de las elecciones se percibe de manera diferente por diferentes clases y sectores: una primera señal de que la democracia de la que se enorgullecen unos, o la que intentan vender otros, aun es muy imperfecta. Historia del país, del estado, las leyes, la cultura bajacaliforniana, la organización geopolítica del narcotráfico, la apatía, el renovado interés en la participación política, la actividad impulsora de los empresarios (para bien de la comunidad o personal) y otras cosas son todas muy, muy interesantes, aunque no a todos les guste discutirlas. Quizá el problema es mucho más profundo, incorporado a las raíces y la lógica misma del sistema electoral, no sólo en México.

Como vacunas y prescripciones, especialistas en el tema apuntan a la necesidad de sanciones y a la cultura del control, sobre los fondos, publicidad y registro de partidos. Algunos condenan la aparición de nuevos partidos por considerarlos innecesarios, inefectivos y un gasto adicional al país. Y aunque esto iría en contra de la noción de que entre más opciones existan mejor, todos percibimos que claramente que hay algo de razón en sus señalamientos. Aún siendo solamente dos partidos, que exista alternancia, incluso legítima, no siempre es ventajoso, pero puede otorgar nuevas oportunidades. La rendición de cuentas y la idea de ‘exigir a los gobernantes’ (o acción social, que es un modelo de cambio por conflicto) parece ser un consenso entre los ciudadanos, algunos gobernantes y algunos demagogos.

Hasta donde alcanzo a ver, la mayoría de los problemas que se prescriben y se intentan solucionar son síntomas de un padecer mucho más severo que desde luego comienza con la cultura. Sorprendentemente, el problema con el sistema electoral sin embargo, puede explicarse en simples términos matemáticos y estadísticos.

Para empezar, debemos entender que nuestro sistema tiene raíces en la República Romana, que nació de una civilización dirigida por reyes, evolucionó a una forma de gobierno equilibrada y abierta, pero que finalmente falló por conflictos internos, corrupción y monopolización de los puestos oficiales por unas pocas familias en un contexto donde la civilización se extendía por toda Grecia, Italia, Mesopotamia y el norte de África. Cuando la república falló, se instauró el Imperio Romano, llamado así no sólo como expansión territorial sino también, propiamente, como dictadura militar. Esta perspectiva histórica puede volvernos humildes, ya que si todos los sistemas están destinados a fallar internamente (perspectiva funcionalista del cambio social), restablecerse como un sistema más severo y luego volver a suavizarse poco a poco, entonces no somos muy diferentes a como éramos hace 2,200 años.

Pero ese ‘ciclo’ no es todavía la estadística de la que hablaba. Esto tiene que ver más sobre cómo funciona el sistema de escrutinio mayoritario uninominal, y en particular el sistema ‘el que gana se lleva todo’, o first-past-the-post voting system. CGPGrey explica los problemas del sistema de una manera muy amena. No hace falta saber inglés para seguir la idea general del video.

El first-past-the-post voting, por su nombre se explica solo. El objetivo del ganador es obtener la mayoría de votos, una mayoría relativa a sus adversarios. El razonamiento va más o menos así: Ésta es la manera en que se desarrolla la democracia, porque todos pueden votar y el que tenga más votos es el que gana. Cada persona solamente puede votar por un candidato. Y el que gana es el más aceptado para dirigir. El pueblo lo eligió, lo que implica que el pueblo gobierna. Por lo tanto, esto es democracia… not.

Primero: si la ceremonia del voto se configura de esta manera en un sistema de liberalismo económico donde todo se puede comprar, el objetivo principal (ganar la mayoría relativa de votos) corrompe inevitablemente a todos los participantes. Las campañas sucias, el desequilibrio en la exposición mediática de los candidatos, la compra de votos y muchas otras cosas difíciles de controlar, casi florecen de manera natural.

Segundo: el sistema, no importa con cuantos partidos haya comenzado, tiende eventualmente a la conformación de dos partidos, ya que las coaliciones se formarán para evitar perder el registro y “sumar esfuerzos”, lo que culmina en que los ciudadanos únicamente tengan dos opciones a elegir.

Tercero: si se busca que entre más opciones mejor, que es lo ideal, entonces poner en el sistema que sólo una persona vote por un candidato (en lugar de escribirlos en orden del que más les guste, por ejemplo) tiende a dividir a la gente, el voto y, al resulta naturalmente en un ganador con gobierno de la minoría. Esto puede desanimar a futuros participantes, ya que nunca estarán muy seguros de sus opciones. Y si acaso lo están, pero su candidato, según encuestas, tiene pocas posibilidades de ganar, entonces no tendrán mayor efecto en los resultados o quizá sucumban a la presión de efectuar un ‘voto útil’.

Cuarto: al final de cuentas es más importante cómo se cuentan los votos. En Estados Unidos, un voto individual en California cuenta menos que uno en Connecticut, por la diferencia en el número de población. México no sigue este sistema afortunadamente, pero el candidato ganador no es el preferido por la mayoría de la población. Esto hace más notorio el problema de los que no votan y de los que votan nulo. Estos votos simplemente no son tomados en cuenta para determinar al ganador. Un candidato con 15% de votos del padrón, si ese 15 es superior al de sus contrincantes, será el vencedor de todos modos.

Y quinto: los poderes establecidos conocen bien el sistema. Después de todo, la utilidad de los ‘terceros partidos’ de oposición es la de producir un efecto spoiler. Dividir el voto de la población inconforme en varios candidatos, aparentemente de oposición, quizá termina ayudando más al candidato favorecido por la elite. Ésta quizá concluya, incluso, que no está demás financiar a uno que otro partido alternativo. De todos modos siempre se puede contar con el mobilization bias, ¿no?

Sin embargo.

Reforma 2012.

En un panorama desalentador, se han propuesto alternativas. Una es la de single transfer voting, donde los votantes no escogen a un candidato, sino les asignan un número a todos en el orden en que les gustan. Así se eliminan los menos populares y quedan los más populares, o los menos odiados. Es el sistema utilizado en San Francisco. Pero incluso un sistema así tiene sus fallas. Por ejemplo, puede quedar alguien quien a la población le da igual si gana o no. Keith Devlin, matemático de Stanford, habla de los sistemas de votación convencionales y alternativos, pero también de sus inevitables implicaciones indeseables, más o menos a partir del minuto 50.

Incluso me divertí haciendo un experimento (asumiendo muchos datos inventados, espero algún día hacerlo con los reales), demostrando que hasta Gabriel Quadri pudo haber ganado en 2012 si se hubiera utilizado el sistema de approval voting, ya que parecía ser el candidato que a la población le daba más igual si ganaba o no (esto es lo que podemos suponer dada la fuerte división marcada entre la propuesta del PRI, la continuación del PAN y el proyecto de las izquierdas).

Quadri ganando

Claramente hay una distorsión de la voluntad popular que ni siquiera tiene que explicarse con corrupción o intereses escondidos. Parece más una tendencia natural resultante de poner unas reglas de juego muy insensatas.

Hmm.

Pareciera que el creciente interés en la privatización de empresas públicas mexicanas se materializa como un eco que poco a poco va perdiendo intensidad, o más bien contenido, en los mensajes. Es indudable que se trata de un tema polémico, con argumentos tan poderosos tanto a favor como en contra, que van desde las predicciones económicas (buenas y malas) hasta la percepción del pueblo mexicano sobre las intenciones de sus gobernantes y el sector privado (nobles, cínicas, ingenuas o colmilludas). Sin embargo, es curioso observar que estos argumentos citen muy poca información sobre la perspectiva ecológica.

En los temas de sustentabilidad, se escucha con frecuencia un fuerte argumento a favor de privatizar recursos ‘de todos’ y está relacionado con la noción de la tragedia de los comunes. Esta tragedia consiste en un dilema, donde ‘el agotamiento de un recurso común, por individuos actuando racional e independientemente por interés propio, aunque está claro que esto sea en contra de los intereses del grupo a largo plazo’. La veracidad del concepto en sí ha peridido fuerza (o quizá lo han escondido bajo la alfombra), pero aun deja mucho de que hablar para el desarrollo sustentable.

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Cuando Garret Hardin publicó su ensayo, a finales de los sesentas y donde explicaba su idea de la tragedia, puso como ejemplo a un grupo de pastores (individuos) que, dentro de un pastizal (recurso común) decide cada uno agregar más ganado para maximizar su beneficio personal, eventualmente sobreexplotando el pastizal. El asumió que los seres humanos no eran capaces de organizarse para cuidar los recursos comunes, que era justificable que cada pastor actuara de esa manera, incentivado por su deseo de obtener beneficios personales. Entonces, para remediar eso era necesaria la educación y una conciencia moral; aunque Hardin mismo creía que en la mayoría de los casos, la tragedia era inevitable. Consideraba las ideas fatalistas de Thomas Malthus  y se burlaba de Adam Smith, proponiendo que era necesario ‘exorcizar’ la vieja suposición de que existía una mano invisible que haría que, el interés de cada uno actuando individualmente siempre sería para el bien de todos.

Propuestas modernas para contrarrestar dicha tragedia son la acción personal, la unión de las comunidades o países con esos objetivos (gobierno interno) o la imposición de regulaciones a gran escala (gobierno externo). Pero dado que éstas requieren condiciones de gran organización, comunicación e incorruptibilidad, la más audaz, sin embargo, resulta ser dejar que esos recursos comunes dejen de ser comunes del todo, y pasen a ser una propiedad privada. De esta manera, en teoría, cada propietario se preocuparía por administrar el recurso sabiamente, ya que está en su interés personal evitar su agotamiento. Como si se tratara de comparar baños públicos donde nadie tiene responsabilidad de cuidarlos, con baños de una casa o un hotel.

Pero por audaz que suena en teoría la solución, está construida en algunas suposiciones correctas y otras incorrectas, a la vez que resulta en controvertidos diagnósticos de éxito y fracaso. La inevitabilidad de la tragedia, hasta lo que se ha visto actualmente, es falsa. Algunas comunidades han logrado administrar bien los recursos con su capacidad de organización y la comunicación entre los vecinos, totalmente soberanos de regulaciones burocráticas en su propio país. Sin embargo, es cierto que el individualismo en sociedades actuales tiende a enfatizarse y la educación tradicional sigue fomentando valores de competencia. Quizá a esto se debe que Hardin concluya que es algo inherente al ser humano.

Finalmente en los hechos, el éxito de la privatización de un recurso natural, actualmente, tiende a variar dependiendo del contexto, la naturaleza del recurso en sí y la disposición (¿moral?) de sus nuevos propietarios. Por ejemplo, el catch share implementado para administrar sustentablemente los recursos pesqueros en aguas nacionales de Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos con mecanismos de mercado libre, tuvo efectos positivos al reducir los precios de venta del pescado y maximizar la producción. Pero en muchos casos trajo consigo efectos negativos previstos, como desempleo, derechos privados (excluyendo a pescadores locales) y, por supuesto, monopolios (¿qué esperaban, si son negocios como siempre?). Algunos incluso expresan su escepticismo de que la privatización haya mejorado la situación del todo, con algunas proyecciones comparativas donde el agotamiento del recurso (la tragedia), sigue en el mismo curso de todos modos.

Ni con una ni con la otra, ¿qué es lo que está fallando, entonces?

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Difícilmente se consigue idear un proyecto escolar de arquitectura que satisfaga varios conceptos de la disciplina, como composición, escala, ejecución de obra, reciclaje y prefabricación de piezas, y a la vez luzca para toda la comunidad universitaria. Éste galgo de más de 6 metros de alto fue considerado por muchos un éxito, instalado durante el periodo navideño en la plaza del ITT (galgos), como un trabajo conjunto entre alumnos de segundo, octavo semestre y su maestro. Está construido con 70% de material reciclado; y la misma cifra representa el ahorro de dinero que se logró de haberse construido con materiales nuevos.

Sobre la fabricación de las piezas, que es donde me desenvolví principalmente, primero repetiré que es posible lograr cualquier superficie dividiéndola en triángulos, pero todos saldrán de diferentes dimensiones. Mientras la estructura de madera se componía de una geometría sencilla, la “piel” del galgo requirió la fabricación de los tríangulos con la mayor precisión posible, y aun así hubo incontables tropiezos. Siendo la mayor parte de cartón corrugado, o sea cajas pepenadas en supermercados, el recubrimiento con capas de papel metálico tornasol, bolsas de frituras y cintas adhesivas consiguió protegerlo lo suficiente para que se mantuviera dos meses expuesto a la lluvia.La separación de los triángulos por las tiras adhesivas transparentes lograron que la luz que provenía del interior se proyectase por las aristas, y la corona navideña consistía en un toro o dona, moldeado con malla alambre y botellas de plástico.

La casi-simetría facilitó la fabricación de las piezas, y tan sólo se utilizaron dos cables tensores en las patas traseras, para impedir movimientos laterales. El peso total, lo sostuvieron perfectamente los barrotes que conformaban las patas.

En conclusión, un proyecto muy divertido y didáctico apto para todas las edades.

Las fotos fueron tomadas por Saraí Domínguez.

 

Aquí un artículo que encontré por casualidad que aporta una base más científica para seguir vagando en los más vastos rincones del universo.

El avance de la ciencia abre muchísimas nuevas posibildades, más preguntas y enciende el potencial de descubrimiento que llevamos dentro. En este caso el concepto de resonancia mórfica me da nuevas pautas para imaginar el universo. En la entrada del film Tree of Life hablaba del nacimiento de la consciencia humana como necesidad del universo de comprenderse a sí mismo y de alguna forma implicaba que ésto viene a consecuencia del potencial de amar, intrínseco en las fluctuaciones cósmicas.

Y es que conforme descubro la realidad, me parece absurdo separar al individuo del resto de su entorno universal. El ser humano es producto de la evolución del universo, somos de la misma esencia y materia. Por lo que este potencial por crecer, por transformarse de acuerdo a una serie de atractores caóticos en busca de un fin (hipótesis: amor) puede ser re-imaginado como producto de este perenne intercambio de información a través de la resonancia mórfica. Es decir, nuestras vidas, nuestros pensamientos, nuestras acciones, son todas partes de un orden fractal el cual se genera dinámicamente, sin pre-determinación alguna pero con un fin último.

Queda aún muchísimo más por imaginar.

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