Así que Castro renunció.

Fidel Castro, al que ahora muchos ven como un tirano, dictador, fue hace cinco décadas el héroe más grande de Cuba. Liberó a la isla del imperialismo estadounidense bajo el régimen de Batista. Con la bandera comunista, encabezó la revolución cubana y le mostró al resto de latinoamérica que había esperanza y que, después de todo, América no era para los Americanos. Los pobres lo siguieron, los más beneficiados por la invasión de EUA lo odiaron y se encargaron de manchar su imagen y la del comunismo hasta que quedase impregnada en la mente del mundo de forma dogmática. A Castro no le importó, y aun después de un sinfin de ataques de la CIA (el más famoso Bahía de Cochinos en manos de Kennedy), Castro seguía en el poder. Hasta que no pudo más.

La Cuba pobre, la de los limitantes económicos, la que está peleada con la propiedad privada, la Cuba actual es producto de un embargo económico impuesto por Estados Unidos. Cuba nunca fue comunista, no buscó aislarse del mundo, sino seguir una política Leninista. Raúl Castro y el Che Guevara fueron grandes seguidores de Lenin y Trotsky y guiaron a Cuba a ser un gobierno para el pueblo, el proletariado.

Pero a EUA no le gustó que le quitaran su isla favorita, y aisló a Cuba del mundo. El orgullo de Castro lo ha llevado a mantenter ese embargo. Y EUA afirma que sólo quiere ayudar a Cuba, democratizarla, americanizarla en otras palabras. Claro, si quisiera ayudarla, ¿porqué mantener el embargo?

Ahora que renuncia Castro, no es un movimiento negativo, simplemente es algo que cambia a Cuba. El momentum de Castro terminó hace mucho, al igual que Porfirio Díaz, su imagen se deterioró poco a poco hasta terminar en lo que es hoy. De cualquier forma, habrá cambio. Para bien o para mal, de cualquier manera será para ambos, porque afectará a unos y beneficiará a otros.

“Condenadme, no importa, la Historia me absolverá.”