De axis mundi, viene la propuesta de la casa vertical. En medio de la nada te recibe con la vista de su contexto, no la de sí misma: te invita a no entrar.

Pero lo interesante es lo que tienen que decir los arquitectos mismos acerca del proyecto:

The intention is that over time the house will become considerably lush as vines grow down from the roof, in effect making the house into a modern ruin.

Su intención, dicen, es que la vegetación del techo la envuelva convirtiéndola en una ruina moderna. Hace tiempo hablaba de la ruina como un espacio arquitectónico extremadamente interesante. Ahora los arquitectos tratan de arruinar la construcción nueva. Casi nos recuerda de una torre de guardia durante la época medieval, con su austeridad en exteriores y su elegante rectitud, paradójicamente ofrece su verticalidad al contexto. La casa le habla al bosque y le propone que se hagan uno mismo. De no ser por el proceso de transformación gradual, pero deliberado, la casa no podría jamás consolidarse como parte de la ruina.

Nueva York nació en ruinas antes de ver el mundo. Los edificios se recubrían con humo tratando de justificar la existencia del rascacielos. Como diciendo, “no son nuestros, miren las manchas del tiempo, siempre han estado ahí, sólo es justo acompañarlos de más rascacielos”.