Cuando vi este proyecto, lo primero que pensé fue en Zaha Hadid. Hay cierto abstractismo que me recuerda mucho a Hadid, inclusive el nombre del proyecto es asemic… proviene del término psiquiatrico asemia y se refiere a la inhabilidad de comprender símbolos. Apropiado para un centro de rehabilitación tal vez, y también apropiado para connotar la forma abstracta, derivada de la caligrafía aunada a un lenguaje natural, denotado por la topografía del terreno. 

Estas formas, curvas, tan naturales, que Oscar Niemeyer ha producido toda su vida, influenciado en la mujer son lo que vincula al trabajo de Schneider con Hadid. No es coincidencia que tal belleza orgánica sea alcanzado por la arquitecta. Podemos hablar de igualdad de géneros, pero nunca podremos hablar de igualdad de pensamiento en ambos géneros. Los hombres y las mujeres piensan distinto. La arquitectura es una disciplina que ha estado en manos de hombres por siglos y siglos. Las bases han sido establecidas por hombres, las reglas, los principios, todo ha sido. No es de sorprenderse que haya tantas mujeres que ejercen el oficio que aprendan a pensar como hombres. Rara vez podemos ver a la mente femenina dejarse llevar por la intuición. La arquitecura es arte, y el arte es intuitivo!

No estoy siendo sexista, el hombre también es intuitivo: Gehry, Libeskind, Alsop…Pero hay cierto miedo del lado femenino a mostrarse realmente femenino.

Por otra parte, dejando de lado a la arquitecta y enfocándose en la arquitectura, es un gran concepto el de este proyecto. Habla de la dualidad de la medicina: la tecnología y la naturaleza. Este edificio no es icónico, en el estricto orden moderno: no es figurativo. La relación edificio/entorno es simbiotica, la obra adorna su contexto y genera nueva topografía. El concepto de interior/exterior es desafiado y produce espacios verdaderamente enigmáticos.

Fuente: Dezeen

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