El arquitecto, ya rebasando los cien años de edad, sigue creando formas curvas, blancas la mayoría de las veces y con una limpieza que nos recuerda a Le Corbusier, y cómo no, los colegas se admiraban mutuamente. 

El proyecto, en Argentina, consiste en un Puerto de la Música. 

“Al proyectar este teatro para Rosario mi preocupación fue garantizar que el espectáculo no se limite sólo a los que están en la platea, sino que también alcance a los de afuera, veinte a treinta mil, pudiendo participar del mismo. Solución que me espanta no haber adoptado hace más tiempo”, dice el Arquitecto brasileño sobre su proyecto más reciente, que espera completarse para el 2010… o tal vez para el 2016, la suerte lo dirá. 

Tengo un amigo en Brasil que me asegura que los edificios de Niemeyer son pobre, muy pobres. Que es una pesadilla entrar en ellos, que son desagradables, que Niemeyer no merece el crédito que se le da. Me gusta no creer en lo que dice, porque con tan sólo ver imágenes de sus obras, quisiera estar dentro de ellas y disfrutarlas de cerca, desde los ángulos más inimaginables, desde la cercanía que hace a los muros abstractos y a los materiales unitarios. 

Otra de Oscar Niemeyer