La ausencia de actividad en Laberíntico se ha debido, entre otras cosas, a la muerte de mi computadora. Sin embargo, no quisiera dejar pasar (aunque ya lo dejé) los 25 años de la muerte del gran escritor argentino Julio Cortázar. El 23 de febrero se han cumplido 23 años sin el genio de la literatura. En mi opinión el más talentoso del relato corto, sobrepasando incluso al maestro Borges y a Poe. Sin adentrar mucho en la hermenautica, sus relatos son poderosos porque ven al mundo con ojos plenamente abiertos y muy atentos. Y es mi opinión también, que inclusive su obra más extensa Rayuela es tan sólo una colección de relatos cortos conectados, son las elipses de una vida, el vacío entre episodios.

He aquí Preámbulo de Instrucciones para dar cuerda a un reloj:

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

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