El Burj Khalifa es el edificio más alto del mundo y acaba de ser inaugurado en el estado de Dubai. A 828 metros de altura, el Burj Dubai es notable por su enfoque residencial, con 1044 pisos dedicados a departamentos residenciales y 47 a oficinas. Aparte de tener un hotel, contiene abastecimientos de agua por lo que se convierte en una ciudad autosuficiente de la cual no sería necesario salir.

Fue diseñado por Adrian Smith, de Chicago y frente a una serie de dificultades técnicas, ha sido posible eregir esta enorme estructura sobre un desierto, vinculando así dos mundos: el cielo y el desierto. El arquitecto hace alusión a dos culturas mediante el uso de formas comunes en la arquitectura islamica y materiales de producción occidental, interesantemente ahora producidos en oriente.

También vale la pena notar que el edificio más imponente del mundo entero no propone innovaciones en la tipología del rascacielos. Simplemente es más grande, con más espacio habitable y más recursos utilizados, tanto humanos como materiales. Es una pena que la ambición primordial del Burj Khalifa no sea la evolución, sino la desproporción, y hasta cierto punto el esperpento, de la realidad actual.

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