El render arquitectónico es en sí un anglicismo utilizado para referirse a una presentación gráfica de un proyecto, la mayoría de las veces por render se comprende que el gráfico ha sido hecho a través de un computador. ¿Porqué mencionar esto, que seguramente, ya muchos saben? Porque el artículo de Architecture Review me ha llenado de curiosidad y actitud inquisitiva en cuanto a cuál es el propósito del llamado render.

De magno interés es el conocer las minuciosas aspiraciones que se esconden en las líneas y curvas de Zaha Hadid, quien participó en el simposio. Y ella parece relacionar al render con una historia: el desenvolvimiento de elementos gráficos, que independientemente revelan fragmentos del proyecto, ordenados a través de una sintaxis que corresponda a una fábula–si es posible referirsele así, cuyo descenlace tenga un impacto emocional en el interlocutor. Una vez me comentó un arquitecto que trabajó en el despacho de Hadid, que su técnica consistía en proyectar perspectivas desde axonométricos, que han sido resultado de proyecciones paralelas. Es decir, deformar los medios convencionales y a su vez, reconciliarlos dentro de un fenónmeno que se exprese emocionalmente.

Por otra parte Lebbeus Woods enfatiza el carácter del render como entidad independiente e impulsora de ideas. Y propone rechazar la belleza como meta en el render, y abrazar un cometido de propuesta: reconstruir la realidad a través del dibujo. Su lógica es: si el dibujo termina en edificio, que el dibujo no se convierta en una herramienta del paradigma que mantenemos como realidad, y en vez proponga cambio.

Las dos propuestas me parecen muy románticas, atractivas y afines hasta cierto punto. En mi experiencia, en la oficina en la que trabajo los renders finales no son hechos por nosotros, sino por compañías especializadas en romantizar e idealizar escenas donde la arquitectura es un actor. Es decir, el render como herramienta comercial. Y me atrevo a decir que es el uso más común que se le da. Por lo que me permita dudar que estemos alcanzando el máximo potencial del dibujo como reticula generatriz de ideas.

En proyectos propios rara vez utilizó la computadora para generar los dibujos. Para mí, el dibujo arquitectónico a mano es una de los grandes placeres del que disfrutan los arquitectos y lo aprovecho. Mi intención es ultraísta. Éste, aunado a la maqueta, son mis más grandes aliados en el departamento de ideas. Y cuando produzco un render en mi computadora, es simple, un poco caricaturezco y tímido a la realidad: parte inexperiencia, parte deseo.

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