enero 2012


Difícilmente se consigue idear un proyecto escolar de arquitectura que satisfaga varios conceptos de la disciplina, como composición, escala, ejecución de obra, reciclaje y prefabricación de piezas, y a la vez luzca para toda la comunidad universitaria. Éste galgo de más de 6 metros de alto fue considerado por muchos un éxito, instalado durante el periodo navideño en la plaza del ITT (galgos), como un trabajo conjunto entre alumnos de segundo, octavo semestre y su maestro. Está construido con 70% de material reciclado; y la misma cifra representa el ahorro de dinero que se logró de haberse construido con materiales nuevos.

Sobre la fabricación de las piezas, que es donde me desenvolví principalmente, primero repetiré que es posible lograr cualquier superficie dividiéndola en triángulos, pero todos saldrán de diferentes dimensiones. Mientras la estructura de madera se componía de una geometría sencilla, la “piel” del galgo requirió la fabricación de los tríangulos con la mayor precisión posible, y aun así hubo incontables tropiezos. Siendo la mayor parte de cartón corrugado, o sea cajas pepenadas en supermercados, el recubrimiento con capas de papel metálico tornasol, bolsas de frituras y cintas adhesivas consiguió protegerlo lo suficiente para que se mantuviera dos meses expuesto a la lluvia.La separación de los triángulos por las tiras adhesivas transparentes lograron que la luz que provenía del interior se proyectase por las aristas, y la corona navideña consistía en un toro o dona, moldeado con malla alambre y botellas de plástico.

La casi-simetría facilitó la fabricación de las piezas, y tan sólo se utilizaron dos cables tensores en las patas traseras, para impedir movimientos laterales. El peso total, lo sostuvieron perfectamente los barrotes que conformaban las patas.

En conclusión, un proyecto muy divertido y didáctico apto para todas las edades.

Las fotos fueron tomadas por Saraí Domínguez.

 

Aquí un artículo que encontré por casualidad que aporta una base más científica para seguir vagando en los más vastos rincones del universo.

El avance de la ciencia abre muchísimas nuevas posibildades, más preguntas y enciende el potencial de descubrimiento que llevamos dentro. En este caso el concepto de resonancia mórfica me da nuevas pautas para imaginar el universo. En la entrada del film Tree of Life hablaba del nacimiento de la consciencia humana como necesidad del universo de comprenderse a sí mismo y de alguna forma implicaba que ésto viene a consecuencia del potencial de amar, intrínseco en las fluctuaciones cósmicas.

Y es que conforme descubro la realidad, me parece absurdo separar al individuo del resto de su entorno universal. El ser humano es producto de la evolución del universo, somos de la misma esencia y materia. Por lo que este potencial por crecer, por transformarse de acuerdo a una serie de atractores caóticos en busca de un fin (hipótesis: amor) puede ser re-imaginado como producto de este perenne intercambio de información a través de la resonancia mórfica. Es decir, nuestras vidas, nuestros pensamientos, nuestras acciones, son todas partes de un orden fractal el cual se genera dinámicamente, sin pre-determinación alguna pero con un fin último.

Queda aún muchísimo más por imaginar.