Aquí un artículo que encontré por casualidad que aporta una base más científica para seguir vagando en los más vastos rincones del universo.

El avance de la ciencia abre muchísimas nuevas posibildades, más preguntas y enciende el potencial de descubrimiento que llevamos dentro. En este caso el concepto de resonancia mórfica me da nuevas pautas para imaginar el universo. En la entrada del film Tree of Life hablaba del nacimiento de la consciencia humana como necesidad del universo de comprenderse a sí mismo y de alguna forma implicaba que ésto viene a consecuencia del potencial de amar, intrínseco en las fluctuaciones cósmicas.

Y es que conforme descubro la realidad, me parece absurdo separar al individuo del resto de su entorno universal. El ser humano es producto de la evolución del universo, somos de la misma esencia y materia. Por lo que este potencial por crecer, por transformarse de acuerdo a una serie de atractores caóticos en busca de un fin (hipótesis: amor) puede ser re-imaginado como producto de este perenne intercambio de información a través de la resonancia mórfica. Es decir, nuestras vidas, nuestros pensamientos, nuestras acciones, son todas partes de un orden fractal el cual se genera dinámicamente, sin pre-determinación alguna pero con un fin último.

Queda aún muchísimo más por imaginar.

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