Hoy quiero explicarles la tragedia del arroz chino.

Para entender la tragedia imagina que vas a comprar comida china a un restaurante de los comúnmente conocidos. En tu orden o en tu lonche está incluido el arroz. Al momento que te entregan tu orden o lonche, te das cuenta de que te han dado demasiado arroz y muy poca cantidad de pollo, camarón o lo que sea que hayas pedido como componente principal. La razón por la que esto ha ocurrido es porque la porción de arroz es más barata de producir y sirve para conformar el volumen que te habían prometido en la carta, con la orden que habías evaluado como costo-eficiente. La estrategia del que prepara la orden tiene un final trágico, porque en ese momento decides que no irás a comprar en ese lugar y, lo que es peor para la empresa, difundes tu historia.

En suma, la tragedia consiste en una situación donde asistes (usualmente por primera vez) a comer a un restaurante, fonda, comercio de alimentos servidos o afín y te atienden descuidadamente, pensando que así ahorrarán tiempo en servicio, cantidad o calidad de comida, pero lo que logran es perder al cliente y conseguir mala reputación por difusión de palabra. Es decir, no es exclusivo o alusivo de los restaurantes de comida china, los cuales por lo general me encantan, pero siendo comida muy popular y neutral decidí ponerle ese nombre. Si quieren, pueden pensar en la tragedia del taco con poca carne, la tragedia de la cerveza diluida o en la tragedia del vaso con más hielo que limonada.

La tragedia me ha pasado muchas veces, pero ayer me la hicieron recordar en un restaurante (no era de comida china, si te preocupa eso) al que me animé a entrar a pesar de que nunca lo veía con más de dos comensales. “Es año nuevo, hay que darles una oportunidad”, pensé.

Never again.

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