Hojeaba (u ojeaba) la edición del Frontera de hoy y llego a la sección de reseñas de las películas. Estas reseñas tienen la costumbre de aparecer con una breve sinopsis, un veredicto expresado en número de estrellas y ninguna razón para tal juicio. En fin, he notado que el último filme de Tim Burton tiene tan sólo tres estrellas, mientras que la pelicula de Alvin y las Ardillas tiene cuatro, y a menos que su modo de calificar no siga a la lógica, me está diciendo que Alvin es mejor que Sweeney. American Gangster también tiene tres estrellas, y también estoy en desacuerdo, pero a lo que voy es al tema de los musicales.

Es fútil argumentar contra una mera calificación sin sustento, por lo que no lo haré. Mas este evento me ha recordado al otro musical que vi recientemente: Across the Universe. Dicha película estuvo en cartelera una sola semana en Tijuana, y sólo en algunos cines de la ciudad, con horarios muy escasos e inclusive la cambiaron de horario a última hora. Y claro, esto nos muestra que a casi nadie le importan los musicales en esta ciudad. Cuando vi Across apenas había unas 20 personas en la sala y al menos un 90% estaban ahí por la música de los Beatles, hubiese sido esta película de cualquier otro tema, por más buena que sea hubiera pasado inadvertida.

Y Sweeney Todd, aunado al hecho de que su clasificación es C y todas las adolescentes que se desmayan por Johnny Depp se quedan sin verla, es otro musical con un título en forma de nombre personal: mala estrategia publicitaria. Afortunadamente, a Tim Burton le importa poco el éxito comercial y no cambió el título de la puesta original de Broadway. Y así fue, hubo 10 personas o menos en la sala donde vimos la película.

Ambas películas son excepcionales, pero muy diferentes. Aunque musicales, el estilo de Across es una alternación entre canción y diálogo. Y a diferencia de Sweeney Todd, la música no constituye el diálogo. Aparte las historias no podrían ser más diferentes, aunque las dos toquen de cierta forma el tema de la obsesión: con la venganza y con la protesta, la primera es una historia de un amor puro y la segunda de un odio y obsesión con toques de humor muy obscuro y, literalmente, una carnicería visual.

Ultimadamente, me parece que las dos películas están marginadas a los fans; Across para la Beatlemania y Sweeney a los seguidores de Depp y Burton. Para nadie más.

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“Send my love to the aliens”, “envíenle mi amor a los aliens”, le dijo Paul McCartney a la agencia espacial, NASA.

Después de la película de Taymor, surge otro gran homenaje a la canción de los Beatles, escrita principalmente por John Lennon. La NASA transmitió “Across the universe” a través del universo, durante la tarde del presente día, 4 de Febrero; la primera canción por radio transmitida al espacio. Llegará a su destino, la estrella más brillante de la constelación Osa Menor, Polaris, del norte, en aproximadamente 430 años, viajando a 186,000 millas por segundo. El evento, en este caso, es la conmemoración de varios aniversarios, entre ellos el 50 aniversario de la misma agencia y el 40 de la canción. Para Yoko Ono, así como para muchos de nosotros, implica un nuevo comienzo, una era de comunicación interplanetaria. Que los aliens gusten de los Beatles. Nothing is gonna change my world.

En efecto, no puedo pensar en otra canción más apropiada para ser la primera que viaje a través del universo, y no únicamente por el honor al título. La letra de la canción, como el cosmos mismo, es una composición de varias frases, mantras y conceptos, unos místicos y otros aparentemente aleatorios, que consigue ser única y poética por su extrañeza. Las frases surgen, desaparecen y se repiten con un ritmo formal misterioso. La canción puede seguir y seguir… el final es poco predecible, de no ser por las últimas repeticiones. Jai guru deva…

Imagina un viaje espacial por tantos años, acompañado únicamente de la cósmica música y abstracta lírica de “Across the universe”. Me recuerda a las últimas escenas de “2001”.