La impresión en 3D se ha posicionado en todas las industrias por su gran potencial en relación a economía de recursos, eficiencia y flexibilidad morfológica y material. La infiltración de esta tecnología ha sido muy rápida, tal vez demasiado rápida en algunos casos, como en la industria aerospacial. En esta última, la caracterización de los materiales a través de las diferentes escalas estructurales (especímenes de prueba, componentes, etc.) es requisito ineludible para la certificación. En el caso de la impresión en 3D, la fabricación va un paso adelante del análisis, el cual no ha logrado alcanzar suficiente sofisticación para proveer resultados confiables.

Pero en esta entrada quiero reflexionar sobre otra aplicación: la impresión de modelos arquitectónicos.

Cada vez más, las nuevas generaciones han adoptado las máquinas como una extensión del cuerpo humano. Para muchos arquitectos un teclado y un mouse siguen siendo transgresores obstaculizadores para la imaginación. En mi experiencia visitando despachos arquitectónicos, la dinámica general consiste en que los directores creativos del proyecto sean generalmente los de mayor experiencia. Estos diseñan en sketches a mano alzada y con bloques de madera, yeso o cualquier basura con atributos geométricos atractivos. En cambio, los arquitectos más jóvenes traducen esas formas a formato digital para que eventualmente pueda surgir un proyecto real de una maqueta improvisada. Es decir, la tecnologia, en este caso, tiene un papel limitado en el proceso creativo. Sin embargo, las nuevas generaciones son capaces de sumergirse en el mundo digital y proyectar su creatividad a traves de los diferentes recursos electronicos a su alcance.

Pero no hay duda que la arquitectura se vive en su real esplendor a través del tacto y de la experiencia visual que resulta de postrarse en el mismo marco espacial que la estructura. Es decir, la arquitectura es ultimadamente una experiencia física (y tal vez metafísica). Es aquí donde entran las maquetas, ya sean para presentación o como vehículo del diseño. Sin embargo, las maquetas son tardadas y por tanto, costosas.

Enter 3D Printing.

Con la impresion en 3D, es posible imprimir espacios diseñados digitalmente con alta fidelidad. La tecnología es costosa todavía, pero también ha demostrado que el punto de accesibilidad está cerca. Con ello, viene la posibilidad de iterar sobre diseños basados en retroalimentación obtenida de la experiencia espacial y no solo visual a través de la pantalla. Como ejemplo dejo el siguiente video que muestra la experiencia de estudiantes de arquitectura con esta nueva tecnología. Esperemos que el momento en que la impresora en 3D se vuelva tan común como el plotter en las escuelas de arquitectura no esté lejos.

El render arquitectónico es en sí un anglicismo utilizado para referirse a una presentación gráfica de un proyecto, la mayoría de las veces por render se comprende que el gráfico ha sido hecho a través de un computador. ¿Porqué mencionar esto, que seguramente, ya muchos saben? Porque el artículo de Architecture Review me ha llenado de curiosidad y actitud inquisitiva en cuanto a cuál es el propósito del llamado render.

De magno interés es el conocer las minuciosas aspiraciones que se esconden en las líneas y curvas de Zaha Hadid, quien participó en el simposio. Y ella parece relacionar al render con una historia: el desenvolvimiento de elementos gráficos, que independientemente revelan fragmentos del proyecto, ordenados a través de una sintaxis que corresponda a una fábula–si es posible referirsele así, cuyo descenlace tenga un impacto emocional en el interlocutor. Una vez me comentó un arquitecto que trabajó en el despacho de Hadid, que su técnica consistía en proyectar perspectivas desde axonométricos, que han sido resultado de proyecciones paralelas. Es decir, deformar los medios convencionales y a su vez, reconciliarlos dentro de un fenónmeno que se exprese emocionalmente.

Por otra parte Lebbeus Woods enfatiza el carácter del render como entidad independiente e impulsora de ideas. Y propone rechazar la belleza como meta en el render, y abrazar un cometido de propuesta: reconstruir la realidad a través del dibujo. Su lógica es: si el dibujo termina en edificio, que el dibujo no se convierta en una herramienta del paradigma que mantenemos como realidad, y en vez proponga cambio.

Las dos propuestas me parecen muy románticas, atractivas y afines hasta cierto punto. En mi experiencia, en la oficina en la que trabajo los renders finales no son hechos por nosotros, sino por compañías especializadas en romantizar e idealizar escenas donde la arquitectura es un actor. Es decir, el render como herramienta comercial. Y me atrevo a decir que es el uso más común que se le da. Por lo que me permita dudar que estemos alcanzando el máximo potencial del dibujo como reticula generatriz de ideas.

En proyectos propios rara vez utilizó la computadora para generar los dibujos. Para mí, el dibujo arquitectónico a mano es una de los grandes placeres del que disfrutan los arquitectos y lo aprovecho. Mi intención es ultraísta. Éste, aunado a la maqueta, son mis más grandes aliados en el departamento de ideas. Y cuando produzco un render en mi computadora, es simple, un poco caricaturezco y tímido a la realidad: parte inexperiencia, parte deseo.

La revista eVolo de Arquitectura reveló recientemente  a los ganadores del 2010 Skyscrapers Competition. Los proyectos seleccionados son verdaderamente visionarios. No sólo los tres primeros, hay mucho que encontrar en los demás proyectos, que ofrecen ideas innovadoras y socialmente conscientes.

Es una gran fortuna poder leer las ideas de gente de todo el mundo; todos pensando en cómo mejorarlo. Y es un gran placer ver proyectos de gente a las que se les ha olvidado o simplemente deciden ignorar a todos aquellos que niegan los sueños y creen que las cosas deben seguir siendo “como siempre han sido”. Es saludable creer que todos los límites son ficticios.

El primer proyecto trata sobre una prisión en el cielo. Cita la falta de reivindicación de los prisioneros una vez liberados, y apunta a las fallas como sistema de reforma de las prisiones actuales. Por lo que propone a la prisión como una ciudad productiva, cuyos bienes generados sean vinculados a la comunidad libre.

El segundo proyecto habla del tratamiento de agua en Indonesia. Mediante tecnología que parte de los principios de la biología, integra el ambiente y la estética para reformar el contexto del río Ciliwung. Combina áreas verdes y sistemas de purificación de agua para crear una experiencia que intriga e invita.

El tercer lugar es un rascacielos que prácticamente vive. Igual que cualquier otro organismo biológico, es afectado por la naturaleza y se adapta a ella mediante la tecnología que ofrece la robótica. Propone técnicas de construcción y estructurismo realmente nuevos y eficientes. Aparte de ser un deleite visual.

Hay muchos más proyectos que valen la pena en la página oficial de eVolo.

Elemental de Alejandro Aravena es una firma reconocida mundialmente por su interés en la vivienda social. Originario de Chile, ha diseñado en su país una serie de proyectos que han probado ser exitosos en aportar espacios dignos de vivienda, y resolver problemas sociales.

La idea de Elemental es plantear a la vivienda social como una inversión, no como un gasto. Es decir, los proyectos de Aravena recaen sobre la idea de autocrecimiento y espontaneidad. Con la ayuda del gobierno, Aravena diseña las partes díficiles: las más esenciales para la vivienda. Pero deja espacio para crecimiento, por lo que la vivienda aumenta de precio conforme vaya pasando el tiempo. Esto permite al gobierno en convertir a la vivienda social en una inversión lucrativa e igualmente beneficiosa para el usuario de pocos recursos.

El gobierno de México pidió a Elemental el diseño de una serie de viviendas para familias de pocos recursos en Santa Catarina, en el estado de Nuevo León. El proyecto ha sido reconocido por los Brit Insurance Design Architecture Awards. En éste, Aravena habla de una inversión inicial de 20,000 dólares por vivienda, el doble que en Chile. Pero al mismo tiempo soluciona problemas regionales y aumenta la cálidad de construcción; también fundamentado por la economía de Santa Catarina.

He aquí algunas fotos del proyecto y más informacion en Plataforma.

Alex Román ha publicado su trabajo más reciente y es impresionante. Ha sido todo hecho con CGI y presenta la fusión entre Arquitectura y Cine de una bellísima manera. Se los recomiendo de sobremanera, y si no funciona, tengan paciencia, la página parece fallar por el tremendo tráfico que recibe Román.

Sigan su recomendación y veánlo en pantalla completa, The Third and the Seventh.

Sería acertado predecir que este video va a abrirle muchas más puertas a Alex Román, quién ha demostrado un talento desbordado tanto en el aspecto técnico como narrativo. Espero ver mucho más trabajos de él en el futuro cercano.

En este proyecto hacen aparición Kahn, Gehry, Calatrava entre otros.

El Burj Khalifa es el edificio más alto del mundo y acaba de ser inaugurado en el estado de Dubai. A 828 metros de altura, el Burj Dubai es notable por su enfoque residencial, con 1044 pisos dedicados a departamentos residenciales y 47 a oficinas. Aparte de tener un hotel, contiene abastecimientos de agua por lo que se convierte en una ciudad autosuficiente de la cual no sería necesario salir.

Fue diseñado por Adrian Smith, de Chicago y frente a una serie de dificultades técnicas, ha sido posible eregir esta enorme estructura sobre un desierto, vinculando así dos mundos: el cielo y el desierto. El arquitecto hace alusión a dos culturas mediante el uso de formas comunes en la arquitectura islamica y materiales de producción occidental, interesantemente ahora producidos en oriente.

También vale la pena notar que el edificio más imponente del mundo entero no propone innovaciones en la tipología del rascacielos. Simplemente es más grande, con más espacio habitable y más recursos utilizados, tanto humanos como materiales. Es una pena que la ambición primordial del Burj Khalifa no sea la evolución, sino la desproporción, y hasta cierto punto el esperpento, de la realidad actual.

 

Profundamente recomiendo el libro 101 Things I learned in Architecture School, de Matthew Frederick (Frederick Dresign Studio) que viene a despejar definitivamente todo el misticismo que envuelve la carrera de Arquitectura, sustentado en la excelente pero elitista ideología de revelar poca información y dejar a la especulación del alumno que tan bien va consigo mismo. Lo que Frederick deseó que existiera en sus años de estudiante ahora está el alcance de todos. El libro contiene enseñanzas bien sintetizadas de varios aspectos del diseño, la presentación gráfica y la creatividad arquitectónica, incluyendo frases de los maestros de arquitectura como “Architecture is the thoughtful making of space” (Kahn) y “Form follows function” (Sullivan). Entre los conceptos básicos, viene como dibujar una línea correctamente, recomendaciones de títulos, acomodo de láminas de presentación y temas de organización espacial  y análisis de la forma.

Ejemplos:

Section

Zaha