Si bien concuerdo con la idea general que Adolf Loos materalizó acerca del ornamento en un mundo muy lejano, previo  a guerras, globalización y Einstein, me rehuso a aceptar su noción de la residencia como producto totalmente utilitario. Cierto es que el utilitarismo fue la bandera de muchos modernistas, entre ellos Le Corbusier, quiénes con mucho orgullo presumían de las máquinas que diseñaban. Sin embargo, ninguno fue tan honesto como Loos. La belleza abstracta de Le Corbusier no puede ser encontrada en la integridad e interesantísimo concepto que desarrolla Loos con cada edificio que crea. Poniéndolo simple, a Loos es fácil encontrarlo feo.

No obstante, a mi me atrea la sensualidad de sus construcciones –que se diferencian del erotismo de otros edificios de Vienna en que no tienen la intención de atraer, sino de ser actual. Ahora bien, Loos establece que la casa debe ser conservadora, ser aceptada por todos y confortable. Por eso la diferencia del arte. El cual, según el filósofo arquitecto, debe ser radical, incomodar y ver al futuro. No me opongo a su concepto del arte, hasta cierto punto es romántico y cabe dentro de mis ideas. Pero me opongo a su concepción de la residencia como un espacio conservador.

La casa, el lugar más íntimo y más cercano al hombre es también la cuna de todo el perfil psicológico del individuo. Cada espacio motiva e invita a nuevos comportamiento, nuevas formas de pensar y redescubrir el mundo. Entonces me pregunto, ¿porqué promover el conservadurismo a través de la residencia? Si bien el mundo exige comodidad, la arquitectura debe ser radical. Promover la incertidumbre es papel primo de la arquitectura. Debe ser un medio por el cual no es esconda el caos, sino se exprese y se reviva día con día. Arquitectura que desconcierte, que abrace con intimidad a la naturaleza misma, la entropia y la tendencia al desorden. Arquitectura que invite, que cree nomadismo en el hogar. Que reconsidere y que rompa esquemas. Arquitectura que declare la guerra al mundo.

… de ahí que la arquitectura debe ser arte.

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Diseño de Emma Perry

Por diversas cuestiones, este pasado viernes no pude hacer nada para festejar el Pi Day. Es una tradición iniciada por los amantes de las matemáticas, en la cual se consume pay hasta más no poder. De cualquier manera, por el día especial les comentaré de algo que llamó mi atención estos últimos días en el mundo de la física.

Discutir física cuántica o cuestiones de hoyos negros sin estudios del nivel de Stephen Hawking es algo insulso, pero divertido, por la cantidad de incoherencias que podemos llegar a decir sin saber. Pero siempre me ha atraído la física moderna, desde el punto de vista más filosófico. Con la llegada de Einstein y su teoría de la relatividad muchas cosas pasaron. El arte se torno más ambiguo porque el hombre se dio cuenta que la realidad es relativa y que lo que es, puede o no ser lo que en esencia es, y además algo más. Por ejemplo la luz, que no es materia, pero sí, y es energía, pero no. En fin, sin duda es influencia directa hacia el posmodernismo literario, que se caracteriza por la dualidad y la ambivalencia de las cosas: Aura de Carlos Fuentes, la vejez y la juventud, la luz y la oscuridad.

Por eso me intriga que se hayan creado hoyos negros hechos de luz. Es algo complicado entenderlo, y un poco más explicarlo. Pero imaginemos, como lo explica el artículo, corrientes de agua, viajando a diferente velocidad, hasta que en medio el agua viaje a tal velocidad, diferente de la que la rodea, que no puede salir. No nos dejemos engañar, Einstein no se equivocó, y la luz no viaja a diferente velocidad, sino a distinta velocidad relativa. En términos simples, todo depende del marco de referencia.

Me parece interesante la relación que podemos hallar de este suceso con la arquitectura. En la entrada anterior hablaba de Dubai, atrapado en el tiempo, por referirse al pasado como su futuro. Y si vemos a Dubai como el horizonte del hoyo negro, parece coherente. Es tal su velocidad de avance, que ha quedado atrapado en el tiempo. Y por supuesto, corresponde a la relatividad artística y deja sin respuesta a la pregunta ¿qué es el avance? y ultimadamente nos sugiere que todo tiene que ver con el marco de referencia, que todo es relativo y que depende del plano sobre el cual se ubique.

Pero el avance científico también atiende a otro de los temas favoritos del posmodernismo: la ironía. La ironía de Venturi al usar una granja como una casa para su propia madre es tan genial como la ironía de usar luz para generar un hoyo negro.

 Vanna Venturi House
Hoyo Negro hecho de luz

¿Qué más nos traerá la ciencia? ¿Y quién se adelanta más, la ciencia o el arte?