La ausencia de actividad en Laberíntico se ha debido, entre otras cosas, a la muerte de mi computadora. Sin embargo, no quisiera dejar pasar (aunque ya lo dejé) los 25 años de la muerte del gran escritor argentino Julio Cortázar. El 23 de febrero se han cumplido 23 años sin el genio de la literatura. En mi opinión el más talentoso del relato corto, sobrepasando incluso al maestro Borges y a Poe. Sin adentrar mucho en la hermenautica, sus relatos son poderosos porque ven al mundo con ojos plenamente abiertos y muy atentos. Y es mi opinión también, que inclusive su obra más extensa Rayuela es tan sólo una colección de relatos cortos conectados, son las elipses de una vida, el vacío entre episodios.

He aquí Preámbulo de Instrucciones para dar cuerda a un reloj:

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Con ocasión del cumpleaños del escritor estadounidense Edgar Allan Poe, se dio una lectura y exposición análitica de algunos de sus trabajos en el CECUT el pasado jueves 24. Cabe mencionar que el evento también abordó a Virginia Woolf, de quien he leído tan sólo algunos cuentos y poseo conocimiento muy limitado. Así que hablaré de Poe, a quien admiro de sobremanera.

Mi primera experiencia con Poe fue en Narraciones Extraordinarias, la colección de cuentos más popular del autor. Y cabe destacar que fue en español. Después me leí todos los cuentos en inglés y me pareció una experiencia mucho más rica.

Mi primera experiencia con Cortázar fue La casa tomada y en cuanto la leí supe que debía haber alguna relación entre Cortázar y Poe, puesto que esa historia en específico me impresionó de la misma forma que una de las historias de Poe. Y estaba en lo correcto, Cortázar había sido traductor de Poe durante su juventud. Y hasta ahí lo dejé, sin indagar más.

… hasta que leí a Borges, y específicamente su historia de Pierre Menard. Es entonces que me empecé a cuestionar la forma en que un escritor como lo es Borges podría dejar intáctos los cuentos de Poe. El simple traducir es toda una nueva perspectiva y me interesó mucho lo que podría hacer Cortázar con los cuentos originales. Pero me olvidé de ello, hasta el jueves en que recordé toda esta relación.

Así que buscando, encontre tres versiones distintas de The Purloined Letter, y para mi sorpresa, una pertenece a Borges lo que lo hace mucho más interesante. Aquí presento un extracto de las tres versiones:

The Purloined Letter

by Edgar Allan Poe

 

Nil sapientiae odiosius acumine nimio.
Seneca.

AT Paris, just after dark one gusty evening in the autumn of 18–, I was enjoying the twofold luxury of meditation and a meerschaum, in company with my friend C. Auguste Dupin, in his little back library, or book-closet, au troisieme, No. 33, Rue Dunot, Faubourg St. Germain. For one hour at least we had maintained a profound silence; while each, to any casual observer, might have seemed intently and exclusively occupied with the curling eddies of smoke that oppressed the atmosphere of the chamber. For myself, however, I was mentally discussing certain topics which had formed matter for conversation between us at an earlier period of the evening; I mean the affair of the Rue Morgue, and the mystery attending the murder of Marie Roget. I looked upon it, therefore, as something of a coincidence, when the door of our apartment was thrown open and admitted our old acquaintance, Monsieur G–, the Prefect of the Parisian police.

 

La Carta Robada

Por Edgar Allan Poe
Versión de Jorge Luis Borges

Nil sapientiae odiosius acumine nimio.
SENECA

 

EN un desapacible anochecer del otoño de 18… me hallaba en París, gozando de la doble fruición de la meditación taciturna y del nebuloso tabaco, en compañía la de mi amigo C. Auguste Dupin, en su biblioteca, au troisiéme, Nº 33 Rue Dunôt, Faubourg St. Germain. Hacía lo menos una hora que no pronunciábamos una palabra: parecíamos lánguidamente ocupados en los remolinos de humo que empañaban el aire. Yo, sin embargo, estaba recordando ciertos problemas que habíamos discutido esa tarde; hablo del doble asesinato de la Rue Morgue y de la desaparición de Marie Rogêt. Por eso me pareció una coincidencia que apareciera, en la puerta de la biblioteca, Monsieur G., Prefecto de la policía de París.

 

La Carta Robada

Por Edgar Allan Poe
Versión de Julio Cortázar
Cuentos / 1 • Alianza Editorial •
Año 1998 • 534 páginas

  Nil sapientiae odiosius acumine nimio
(SENECA)

      Me hallaba en París en el otoño de 18… Una noche, después de una tarde ventosa, gozaba del doble placer de la meditación y de una pipa de espuma de mar, en compañía de mi amigo C. Auguste Dupin, en su pequeña biblioteca o gabinete de estudios del nº 33, rue Dunôt, du troisieme, Faubourg Saint-Germain. Llevábamos más de una hora en profundo silencio, y cualquier observador casual nos hubiera creído exclusiva y profundamente dedicados a estudiar las onduladas capas de humo que llenaban la atmósfera de la sala. Por mi parte, me había entregado a la discusión mental de ciertos tópicos sobre los cuales habíamos departido al comienzo de la velada; me refiero al caso de la rue Morgue y al misterio del asesinato de Marie Rogêt. No dejé de pensar, pues, en una coincidencia, cuando vi abrirse la puerta para dejar pasar a nuestro viejo conocido G…. el prefecto de la policía de París.

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Me pareció increible la forma en que las tres interactúan juntas. Tengo que subrayar la fidelidad de Cortázar, un respeto, y al mismo tiempo, un reto. Cortázar actúa como el eco de Poe, retándolo, un poco altanero al no diferir en casi nada. Este autor le da un nuevo sentido a la obra sin alterar su forma, simplemente al estar en otro espacio y tiempo. Cortázar se asemeja mucho más a la figura de Pierre Menard de Borges, repite palabra tras palabra dándole todo un nuevo sentido. El subgénero detectivesco toma un nuevo sentido, mucho más ingenuo, en manos de Cortázar que de Borges o Poe. Éstos últimos hablan con más seguridad, con propias palabras y presentando un narrador con más presencia que el de Cortázar.

Borges también le da un giro al cuento, pero de una manera muy diferente. Borges como traductor, más bien era ínterprete, así que dudo que haya traducido cuentos que no hayan sido de su agrado, parece hacerlo suyo, darle toda una nueva personalidad al narrador, deformando la sintaxis, agregando palabras e inclusive cambiando ejemplos. Hay un fragmento en que Poe hace una analogía matemática, que Cortázar imita al pie de la letra, pero Borges la cambia a su gusto y ahora nos parece que Dupin sabía más de matemáticas de lo que creíamos.