Cuando vi por primera vez la Villa Savoie de Le Corbusier, mi impresión fue que esa obra no podía ser de este mundo. Se edifica sobre un campo libre, con ausencia de contexto arquitectónico a su derredor, la obra parece provenir de otro mundo. Como una nave espacial, aterriza y se impone ante todo. Lo impresionante de la Villa es su abstracción, su capacidad para despegar e irse a otro mundo. Que aunque haya sido hecha aquí, parezca ser del espacio. 
 
 
 Zaha Hadid ha revelado el diseño del proyecto que será la extensión de la conocida Universidad de Oxford, donde planea unir dos de los edificios existentes. Pero el diseño de Hadid me ha recordado al de Le Corbusier por la impresión que me deja de no-pertenencia. 
 
 
 Puesta entre la tradición arquitectonica de la universidad, la obra de Zaha Hadid parece tener el deseo de dominar y desplazar las obras que la rodean. La forma en que envuelve al otro edificio, parece querer poseerlo. Ahí, en mi opinión, yace la diferencia entre este diseño y el de la Villa. El primero no tiene intención de convivir, el de Le Corbusier era respetuoso con lo que lo rodeaba e inclusive lo integraba en su techo (el jardín). Me parece que la arquitecta apenas se dio un paseo por la universidad, si siquiera lo hizo. 
 
Hay maneras de integrar formas y al mismo tiempo proponer evolución, cambio. Me parece que la forma en que lo hace Hadid es algo hostil.  
 
Y no tengo nada en contra del trabajo de la arquitecta, al contrario, me gusta mucho su diseño del edificio BMW, donde en verdad captura la esencia de una industria en progreso y gran visión.