Es muy importante para el mexicano sentirse bien de tener una nueva atracción en casa, no por nada se le otorgó a Tom Krens La Orden del Águila Azteca en el 2006, agradeciendo al entonces cabeza de la franquicia Guggenheim el regalo que le hacía a México.

Recordemos, el proyecto va en manos del mexicano Arq. Enrique Norten y supuestamente estaría listo para los panamericanos del 2011. Pero con un costo estimado de unos 300 millones de dólares y la renuncia de Tom Krens, el proyecto no parece ver la luz del día, a razón de las mismísimas fuerzas que dejan los sueños en los suelos, y no es la gravedad sino el dinero. Según se reporta, el año pasado apenas se juntaron 4 millones de dólares recabados de donaciones privadas.

Es una triste realidad, la de la falta de presupuesto en un sinfín de proyectos de arquitectura en el mundo que rodea a Dubai. Sin embargo, Fernando Fernández, a cargo del consorcio en Guadalajara, parece optimista acerca de todo esto. Probablemente haya un futuro para el museo, esperemos.

No es una noticia el proyecto del sexto Guggenheim en la Cd. de Guadalajara, pero tampoco está de más que la mencionemos. Frank Gehry, presidente del jurado para elegir el siguiente Guggenheim, llega a Guadalajara por allá del 2005 y estudia los proyectos, probablemente se imagina cada uno de ellos sentado al lado de su hermano mayor en Bilbao. Probablemente trata de encontrar algo de él en ellos, como años anteriores tratabamos de encontrar resemblanza entre el viejo de New York y el entonces recién nacido Bilbao.

El jurado ha elegido el del mexicano, el de TEN, de Enrique Norten. En el 2010 estará listo y se unirá al legado de Gehry y Lloyd, entre otros.

El de Frank Lloyd Wright

El de Frank Gehry

 

Pero el de Guadalajara duerme sobre el paisaje, su grandisimo potencial yace en el escenario que lo rodea:

Es diferente, también, a sus hermanos en la prominente verticalidad. Si bien, la horizontalidad es símbolo de respeto, Norten equilibra tal vertical con el camuflaje del edificio, que parece desaparecer en el cielo. Al fin y al cabo, el edificio sucumbe ante la majestuosidad de su alrededor y sus usuarios seguramente se sienten en las nubes.

Me llamó mucho la antención la propuesta de Jean Nouvel, que ultimadamente fue rechazada.

El de Nouvel se comprometía al paisaje de otra forma: a través de sus materiales. Aunque irónicamente, la rígida geometría del prisma contrasta elegantemente con la accidentada pendiente a la que saluda como extranjero y familiar al mismo tiempo.